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La Alianza Aragonesa contra la Pobreza somos un grupo de entidades que impulsa en Aragón la Campaña "Pobreza Cero", a propuesta de la Federación Aragonesa de Solidaridad. En España, esta campaña está sostenida por la Coordinadora de ONG de Desarrollo de España (CONGDE). Más información: Federación Aragonesa de Solidaridad – / 692 156732 E-mail: federacion@aragonsolidario.org

martes, 3 de marzo de 2009

FEMINIZAR LA POBREZA

La feminización de la pobreza es un concepto que connota el creciente empobrecimiento material de las mujeres, el empeoramiento de sus condiciones de vida y la vulneración de sus derechos fundamentales. Se hace visible en el hecho de que las mujeres y las niñas constituyen el 70% de la población que vive en la pobreza, representan dos tercios de las personas analfabetas y por su condición de género tienen limitado el acceso a la educación, a la salud y otras necesidades sociales básicas.

En la actualidad hay una impresión generalizada de que las condiciones de vida de las mujeres está mejorando en todo el mundo. Las cifras lo desmienten: cada día muere una mujer por minuto durante el embarazo o en el parto, 130 millones de niñas y adolescentes en todo el mundo han sido objeto de mutilación genital; una de cada cinco mujeres es víctima de violación o de intento de violación una vez en su vida; entre el 25 y el 75% de las mujeres, dependiendo del país, sufren agresiones físicas o sicológicas en el entorno familiar y el 64% de las personas de los países del Sur que viven con VIH son mujeres jóvenes y niñas.

Uno de los efectos más rotundos de los programas de ajuste estructural inherentes a las políticas neoliberales es el incremento de la inserción de las mujeres en el mercado del trabajo global como "mano de obra dócil y barata" ya que reúnen las condiciones que pide el nuevo mercado laboral global: personas flexibles, con gran capacidad de adaptación, y a las que se pueda despedir fácilmente. Esto conlleva al crecimiento del trabajo gratuito de las mujeres en el hogar, y a convertirse en las principales emigrantes.



Los indicadores de pobreza evidencian que la mujer recibe menos apoyo que el hombre para actividades productivas y accede más difícilmente al crédito y a la asistencia técnica, lo cual la hace menos productiva. Por esta causa, la mujer está en inferiores condiciones para participar en las grandes tareas de la sociedad, con costos evidentes para su bienestar individual, pero también con un costo social para el bienestar y la eficiencia de la sociedad como un todo.
La pobreza agravada y persistente está trasformando los hogares y las relaciones de género. El hogar se ha convertido en un espacio en el cual la familia negocia estrategias cotidianas de supervivencia, al encontrarse en profunda transformación la familia tradicional, caracterizada por la división del trabajo y la estabilidad emocional y demográfica. Para las mujeres, esto representa una vulnerabilidad mayor ante la inestabilidad del mercado laboral bajo condiciones de sobreexplotación, o la creciente participación en el trabajo informal, que no ofrece garantías sociales.

Aún dejando de lado el mayor desempleo, precariedad, temporalidad y bajos salarios que sufren las mujeres, en ningún caso, tienen una situación de partida igual a los hombres: deben ocuparse de los hijos, a menudo de otros familiares y seguir supliendo la "producción doméstica" no pagada.

Esta situación lleva a asociar al concepto de feminización de la pobreza niveles de análisis de género como los de elección, cuidado, tiempo y experiencia. Evidenciando que muchas mujeres, activas o inactivas, además de ser pobres, puedan ser fácilmente marginadas al carecer de los bienes que forman lo que hoy en día se considera capital humano.

Doblemente pobres, por lo tanto, con pobreza antigua, por no trabajar o ser mal pagados sus empleos, y pobreza nueva por exclusión de los bienes de la cultura, la integración en redes, el prestigio, etc. Son las dimensiones que recorren los sentimientos de desvaloración, de estigmatización, el riesgo de perder el honor y la honorabilidad, las ideas sobre la decencia y el decoro y la dignidad que debe mantenerse a toda costa.

La búsqueda de respeto y los esfuerzos por evitar la humillación son componentes claves de las estrategias cotidianas de las mujeres en la lucha por el derecho a la realización de sus proyectos de vida en lo personal, lo económico, lo social y lo político.



Por: Mercy Rojas
Fundación Familias Unidas
902 16 20 16